Las imágenes creadas con esta tecnología son cada vez más difíciles de distinguir de una fotografía real. Tres especialistas explican en qué detalles fijarse, qué herramientas utilizar y qué hacer antes de compartir un contenido sospechoso.

Guía Práctica: ¿Cómo Identificar una Imágen creada con Inteligencia Artificial?

Las imágenes creadas con esta tecnología son cada vez más difíciles de distinguir de una fotografía real. Tres especialistas explican en qué detalles fijarse, qué herramientas utilizar y qué hacer antes de compartir un contenido sospechoso.

Una fotografía de una noticia impactante, una persona en una situación comprometedora o un supuesto acontecimiento pueden parecer completamente reales y, aun así, haber sido creados o modificados mediante inteligencia artificial (IA).

Aunque hace algunos años era habitual encontrar imágenes con manos deformes, dedos adicionales o textos sin sentido, los avances tecnológicos han reducido considerablemente este tipo de errores.

Para entender cómo identificar estas imágenes falsas, se consultó a tres especialistas, quienes comparten sus recomendaciones para reconocer posibles manipulaciones y evitar la difusión de contenidos engañosos.

“Ya no basta con buscar errores visuales para determinar si una fotografía es auténtica”, advierte David Araya, investigador del Instituto de Tecnología e Innovación UNAB (ITiSB).

¿En qué detalles fijarse?

Las manos, los rostros, las sombras y los elementos del fondo siguen siendo aspectos importantes a la hora de analizar una imagen.

Sin embargo, es conveniente observar cómo interactúan los objetos y las personas entre sí, en lugar de concentrarse únicamente en detalles visuales aislados.

Carlos Franco, director de la carrera de Periodismo de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), recomienda prestar atención a las formas anatómicas y arquitectónicas. “En coloquial, podríamos decir que a veces la IA se delata sola porque tiene ‘malas terminaciones’”, explica.

El especialista agrega que los rostros excesivamente perfectos, las pieles demasiado uniformes y las sombras que no corresponden con la iluminación de la escena pueden ser señales de alerta.

También sugiere revisar si las manos presentan dedos adicionales o si estos se confunden y se mezclan visualmente con otros objetos.

Por su parte, Germán Gómez, académico del Instituto de Data Science de la Universidad del Desarrollo (UDD), recomienda ampliar la imagen para examinar con mayor detalle las articulaciones, los dientes, los accesorios y las texturas del fondo.

También propone comprobar si los reflejos son coherentes con las fuentes de iluminación y si los letreros contienen palabras que tengan sentido en relación con el lugar donde supuestamente fue tomada la fotografía.

Cuando existen sospechas de una edición localizada, Gómez recomienda examinar los bordes de la zona intervenida y buscar versiones anteriores de la imagen para comparar las diferencias.

Este punto es especialmente relevante porque una fotografía puede conservar prácticamente todo su contenido original y haber sido modificada únicamente para eliminar a una persona o añadir un objeto mediante IA.

De todas formas, encontrar una anomalía visual no significa necesariamente que exista una manipulación.

“Estas señales justifican una investigación, aunque ninguna demuestra por sí sola que se haya usado inteligencia artificial”, precisa Gómez.

¿Se puede reconocer una imagen falsa a simple vista?

Los especialistas coinciden en que la inspección visual tiene limitaciones importantes.

Los modelos actuales son capaces de reproducir rostros, condiciones de iluminación y texturas con un nivel de realismo cada vez mayor. A esto se suma que los procesos de compresión de las redes sociales pueden dificultar todavía más la identificación de posibles alteraciones.

Araya hace referencia a un estudio de Microsoft Research publicado en 2025, que reunió cerca de 287 mil evaluaciones realizadas por más de 12.500 participantes.

Según explica, las personas lograron distinguir correctamente entre imágenes reales y artificiales en aproximadamente el 62% de los casos.

“La detección a simple vista no es confiable”, sostiene el investigador. Por esta razón, advierte que el hecho de que una imagen parezca realista no demuestra que el acontecimiento que representa haya ocurrido.

Franco coincide en que desarrollar la capacidad de identificar inconsistencias visuales sirve principalmente para generar sospechas y motivar una verificación más profunda.

“La IA avanza tan rápido y sigue aprendiendo de sus errores sin parar, entonces es probable que nos encontremos con imágenes indetectables a ojo humano”, señala.

¿Qué herramientas utilizar para verificar una fotografía?

Una de las alternativas más accesibles es Google Lens, herramienta recomendada por los tres especialistas.

Esta solución permite realizar búsquedas inversas de imágenes para encontrar fotografías similares y publicaciones anteriores. Esto puede ayudar a identificar si una imagen ya circulaba antes de ser modificada con inteligencia artificial o si ha sido utilizada en un contexto diferente.

Franco también recomienda InVID, una herramienta que integra distintas funciones de búsqueda inversa y análisis de fotografías y videos.

Otras alternativas mencionadas por el académico de la UAI son Hive Moderation, AI or NOT e Illuminarty, plataformas que estiman la probabilidad de que una imagen haya sido generada mediante IA. También recomienda FotoForensics, que permite examinar posibles alteraciones y detectar indicios de manipulación digital.

Sin embargo, ninguna de estas herramientas ofrece resultados infalibles. “Su resultado debe usarse como indicio y contrastarse con otras pruebas”, advierte Gómez.

El académico de la UDD agrega que los resultados pueden variar dependiendo del modelo de IA utilizado para generar la imagen, así como de factores técnicos como la compresión y el redimensionamiento del archivo.

Qué hacer antes de compartir una imagen

Los especialistas recomiendan seguir cuatro pasos antes de difundir una fotografía sospechosa: identificar quién la publicó originalmente, rastrear sus apariciones anteriores, contrastar el acontecimiento con otras fuentes y recurrir a herramientas adicionales cuando persistan las dudas.

También es importante evitar dejarse llevar por la primera impresión o por la reacción emocional que puede provocar una imagen.

“La desinformación y el contenido malicioso, sean hechos con inteligencia artificial o tontera humana, siempre tratan de seducirnos desde las emociones”, advierte Franco.

Gómez propone aplicar tres criterios para evaluar una imagen: forma, contenido y utilidad.

En primer lugar, comprobar si los elementos visuales son coherentes; después, verificar las afirmaciones que acompañan a la fotografía y, finalmente, evaluar con qué propósito se utilizará.

Por ejemplo, una ilustración generada con IA puede ser perfectamente válida para explicar una idea o representar un concepto, pero no debería presentarse como evidencia de un acontecimiento real si no existe respaldo que confirme su autenticidad.

Araya agrega que el proceso de verificación también debe considerar el contexto en el que se presenta la imagen. Una fotografía auténtica puede utilizarse para respaldar una historia falsa si fue tomada en otro lugar o en un momento diferente al que se afirma.

“Si después de realizar estas verificaciones todavía existen dudas, lo responsable es no compartir la imagen como si fuera un hecho confirmado”, concluye el investigador de la UNAB.